EL ESCRIBA DEL TAO

por originalthinks

EL DEVENIR EN EL AHORA
Claves para comprender el final de los tiempos y el comienzo de la nueva era.
Autor:
EL ESCRIBA DEL TAO.
Para los que están alerta, despertando del sueño de la mente.
Algunas personas reconocen el amor a primera vistas. Las hay también que reconocen la verdad.
Si comprendes la verdad, eres un buen alumno. Si puedes darla a comprender, eres un maestro.
Comunica a tus hermanos las certezas que alcance tu corazón, tal vez esté su corazón necesitado de tus certezas.
Si lo llenas, dándole tu comprensión, tu vacío se llenará con una mayor comprensión.
Obra escrita para todos aquellos que buscan la verdad que les inspire y les fortalezca liberándoles de la confusión que reina en sus corazones.
EL CAMBIO
La mayoría de los seres humanos todavía están dormidos, soñando con el placer, la seguridad y el poder. Mientras a su alrededor crece el dolor, la injusticia y la muerte hasta en el último rincón del planeta.
Se está agotando nuestro tiempo para probar lo mejor de nosotros mismos.
Si el ser humano no despierta del sueño egoísta, ahora, rectificando, ya, no tendrá defensas ante la verdad, que muy pronto será una sola.
Lo que no demos ahora de nosotros mismos lo perderemos irremediablemente.
Porque el tiempo de la libre siembra se está terminando y nuestra propia cosecha ya nos está amenazando.
El cambio que se avecina sólo es comparable, al que se produjo hace cincuenta millones de años, cuando la inteligencia no se había despertado aún.
Por entonces, los dinosaurios, que eran los más fuertes, eran los señores de la Tierra.
Su voracidad insaciable llevó a uno de sus extremos el equilibrio de la naturaleza; y la consecuente reacción del planeta alteró las condiciones climáticas, al punto justo y preciso de hacer imposible la vida de los seres más fuertes.
“Capaces de acabar con toda la vida”.
Sin embargo, en medio de estas duras condiciones y grandes cambios que se produjeron nació la inteligencia, capaz de adaptarse y mejorarse ante la dificultad.
Los más fuertes perecieron y los más inteligentes se adaptaron y sobrevivieron.
Sin más competencia, el más inteligente, el ser humano, comenzó entonces el desarrollo de la inteligencia, que como todo, tiene dos extremos, la inteligencia creativa y la inteligencia destructiva.
Y después de todo este tiempo, para descubrir su potencial creador…
El hombre, dueño y señor del planeta, ha desarrollado su inteligencia con una voracidad insaciable, más propia de un dinosaurio que de un ser razonable.
Ahora, no es la voracidad del dinosaurio quien está extremando las condiciones vitales planetarias, sino la ambición del hombre, “su inteligencia destructiva”.
La reacción natural del planeta, que afectará al clima y a todas las seguridades a las que estamos acostumbrados, ya ha comenzado. Sus efectos se irán intensificando, al punto de ponernos las cosas tan difíciles que la inteligencia ciega que hemos desarrollado tanto, no podrá sobrevivir (no nos podrá ayudar).
Se extinguirá, como se extinguió la fuerza ciega de los dinosaurios hace cincuenta millones de años.
Pero no os preocupéis, nada de lo que es verdadero se perderá.
Para sobrevivir al cambio que se avecina, será imprescindible la fuerza del espíritu, que despertará en estas duras condiciones, y su amor y su saber serán la única esperanza.
Si la inteligencia demostró ser superior ante la fuerza de los dinosaurios, sobreviviendo.
Ahora, será el amor y la sabiduría quien, sobrevivirá al poder de la inteligencia ante los cambios que nos trae el devenir.
Mientras nuestro pequeño sistema solar se aleja más y más del centro del universo, nos estamos acercando al final de nuestro viaje.
El comienzo de la nueva era está al final de este viaje por el tiempo, cuando…
nuestros pies mortales pisen la eternidad.
La nueva era es un cambio de realidad, tan grande que afectará nuestra conciencia, el planeta en que vivimos, el resto de nuestro universo y lo que hay…
fuera de nuestro universo.
Mientras la mayoría cree que somos mortales sin remedio y estamos solos en el universo, la verdad es que hay infinidad de universos más viejos que el nuestro y muy pronto, con el fin del tiempo, el fin del viaje, naceremos a la inmortalidad.
LA VERDAD Y EL SENTIDO COMÚN
La realidad actual consiste en soñar despiertos el sueño de la vida placentera y segura, mientras huimos del dolor y de la muerte.
Pero siempre termina por despertarnos el dolor o la misma muerte, de modo que esta vida, más que sueño, parece pesadilla.
Sólo al romper con los sueños propios de la mente, puede el hombre liberarse de tamaña esclavitud, para encontrarse ante la omnipresente, omnipotente y omnisciente verdad única.
Pero no puede comunicar a sus hermanos algo tan grande que no cabe en sus pequeños sueños.
También la humanidad sueña que puede perpetuarse sobre la destrucción de la madre naturaleza sin causar su propia destrucción; pero será la misma naturaleza quien despertará a la humanidad de este tremendo error, para con la naturaleza y para con la propia humanidad.
Ya casi no queda tiempo, un cambio semejante al que hace cincuenta millones de años puso a la fuerza bajo el gobierno de la inteligencia; ahora…
pondrá a la inteligencia bajo el gobierno del espíritu.
Las condiciones que hacen posible el sueño del hombre actual están terminando, pero no quiere darse cuenta todavía y muchos serán los despertados en mitad de su sueño, sin saber ni dónde están ni qué están haciendo.
Esto sería un gran fracaso para ellos, cuando han tenido todo el tiempo para descubrir…
quién son ellos mismos.
Es de vital importancia que cada uno esté donde debe estar (“donde uno es más útil para los demás, obrando por el bien y la armonía”). Porque el milagro más grande y el despertar de la nueva conciencia se suceden al unísono y hay que estar junto al corazón, so pena de despertar en otro tiempo y en otro lugar.
Todos somos hijos de Dios y en cada uno de nosotros hay riquezas inagotables, como las hay en cualquier semilla.
Igual que la semilla antes de germinar, el hombre permanece inconsciente de su destino, tan sólo puede soñar, intentando ser lo que quiere, en lucha con el sueño que quieren los demás.
Cuando la semilla está madura rompe su cáscara de seguridad, entregándose a su propio desarrollo; sólo entonces deja de soñar, encontrando su verdad que está dimensionada o codificada en su propio interior.
El desarrollo del ser humano es análogo al de cualquier semilla. Cuando está harto de su sueño de búsqueda de placer y seguridad, que irremediablemente le conduce al dolor y a la muerte, se rebela contra su propia ilusión y rompe su propio sueño para encontrar su verdad, como cualquier semilla rompe su cáscara para encontrar la suya.
La realidad de cada uno de nosotros, que es nuestro destino verdadero, no podemos buscarla fuera de nosotros mismos, ni mucho menos encontrarla imitando a otros, porque cada ser humano es una semilla divina y cada una encierra una fuerza y un poder únicos.
Como un piñón encierra en su interior un pino y piñones sin límite, cada ser humano encierra en su propio interior amor y sabiduría sin límites.
Pero no hay más que sueños de piñón, hasta que la semilla rompe su cáscara de “seguridad” y se enfrenta a la verdad que está dimensionada en su interior.
De igual modo, no hay más que sueños de “hombre”, hasta que su madurez le hace romper con los sueños de su mente (rendida al placer y a la seguridad) para entregarse a la realidad de lo que él es en verdad.
Igual que la semilla se desarrolla desde su propio interior y se descubre en la misma medida en que se va entregando; así, el hombre se descubre a sí mismo.
LA CONCIENCIA Y EL BIEN COMÚN
La mente es esclava del placer y del dolor, de la seguridad y la muerte. Y siempre que estamos pensando, somos esclavos de nuestra mente.
La mente de todos los seres humanos funciona con el mismo programa: sobrevivir, buscar el placer, almacenar seguridad y huir del dolor y de la muerte. Un programa imposible de llevar a buen fin, porque la otra cara del placer es el dolor y la muerte es el fin de la mente.
Aunque la verdad es una sola, los sueños de la mente son infinitos, mientras la conciencia permanece dormida.
La conciencia, que es el verdadero guía, nos ata o nos libera en la medida de nuestra entrega al bien común.
La conciencia del ser humano, la conciencia de todos los seres humanos, es la misma, como un holograma que contiene al todo en cada una de sus partes.
Sólo cuando la mente deja de proyectarse a sí misma y se mantiene en silencio y alerta, la conciencia se revela tan clara como la verdad.
El parentesco entre los hombres es el mismo que existe entre las células que componen nuestro organismo.
Es la mente quien nos aísla en la persecución de su propio interés del que no puede librarse. Siempre está proyectando sueños que, cuando terminan, son frustraciones.
Pero el tiempo de desarrollo de la mente está llegando a su fin. La humanidad no puede seguir desarrollando la inteligencia bajo el gobierno de la mente sin precipitar su propio suicidio.
El tiempo se acaba, y con el final del tiempo terminará la tiranía de la mente, que perderá su fuerza al no poder explicar los extraordinarios acontecimientos que vamos a presenciar, y callará perpleja ante los acontecimientos que ha de enfrentar.
Y será así cuando la conciencia espiritual del ser humano despertará; manifestando su poder y su fuerza en este planeta por vez primera.
La conciencia humana, libre ya del poder de la mente se reconocerá a sí misma, y también, se reconocerá a sí misma en el prójimo. La conciencia de todos los hombres se unificará, y cada uno será consciente de su realidad individual y de su realidad divina. Y la humanidad comenzará unida el desarrollo del plan divino.
Cada uno contribuirá a la armonía del sistema con todo su amor y con todo su saber, de igual modo que contribuyen las células que componen nuestro cuerpo formando parte de un sistema único.
Si una sola de nuestras células no está en su lugar propio disfrutando con su propia tarea, sufriremos. No podremos disfrutar la felicidad de la armonía perfecta. Y todo el sistema, en mayor o menor medida, sufrirá desarmonía alejándose de la perfección.
Así de estrecho es el parentesco entre todos los hombres.
Así de inseparable es nuestra unión.
Así de entrelazado nuestro destino.
Así de imposible permanecer aislado.
Pero hasta entonces no fiéis en mente alguna. Sólo el corazón os puede llevar a la verdad que la mente no puede alcanzar.
La voz, de vuestro propio espíritu, os despertará.
¡¡¡Estad alerta!!!
EL MILAGRO MÁS GRANDE
Hasta que el niño no ha terminado su expansión dentro de su mundo protegido en el vientre materno no es perfecto.
La perfección siempre está codificada o dimensionada en el interior de cualquier “semilla”, ya sea de planta, de animal, de hombre o de universo… La ley única que rige el desarrollo de la perfección es la misma en todos los planos de la existencia, visibles o invisibles, microscópicos o macroscópicos. La descodificación de lo codificado en el interior de cada semilla, es su tiempo de gestación.
Sólo cuando concluye el tiempo de gestación puede verse la perfección. La perfección no puede verse hasta que el tiempo se acaba.
Con el fin del tiempo, la perfección ya es.
Mientras dura el tiempo, la perfección codificada en la “semilla” va desarrollándose y ocupando el espacio según su propio programa interno y cuando el nuevo organismo ha alcanzado su propia perfección, la nueva conciencia ¡despierta!
Si no conocemos todavía la perfección, es tan sólo porque la expansión del universo no ha terminado, “no ha terminado su tiempo de gestación”, y hasta entonces no puede despertar en nosotros la nueva dimensión de nuestra conciencia, capaz de reconocer la perfección.
Pero como queda muy poco tiempo para su expansión total, debemos prepararnos para el fin del tiempo, que es el fin de la expansión universal, el nacimiento del universo a una nueva dimensión y el despertar de la conciencia humana individual a la conciencia universal. Del mismo modo que el niño-microcosmos está protegido y seguro dentro del vientre materno mientras dura su tiempo de gestación, y sólo, cuando ha alcanzado la perfección, se ve empujado a nacer a este mundo, donde se enfrenta a una realidad totalmente nueva.
El universo se está expandiendo dentro de su propia protección temporal, está alcanzando su expansión cualitativa, o su total desarrollo, o su perfección. Y cuando su tiempo de desarrollo haya concluido, hasta el mismo cielo se abrirá y nos encontraremos ante una realidad nueva, con una nueva luz, y una nueva conciencia: la luz de la verdad eterna y la conciencia crística.
El universo-macrocosmos desde el principio de su tiempo de desarrollo se está expandiendo, como se expande el niño-microcosmos dentro del seno materno.
Y el milagro más grande, el hombre, todavía no ha podido percibirlo porque el universo no ha terminado su tiempo de expansión. Pero a punto está de “comenzar el parto”; y el hombre quedará extasiado ante la visión de la perfección que se ha desarrollado paso a paso y al unísono con su propia conciencia.
Si la semilla de un pino podemos verla en la palma de nuestra mano y la semilla de un hombre no podemos verla sin un microscopio, la semilla de un universo es tan pequeña que no podemos verla ni con el microscopio más potente.
¡¡¡Este es el mayor milagro!!!
Lo más grande está encerrado en lo más pequeño.
Lo más grande es un universo perfecto.
Lo más pequeño es la semilla que lo contiene.
Lo más grande está encerrado en lo más pequeño.
Lo más grande es un universo perfecto.
Lo más pequeño es la semilla que lo contiene.
El obrador de tal milagro es nuestro padre.
El obrador de todo milagro también es él.
Y sin embargo, él, no actúa.
Él es como siempre ha sido.
Él es como siempre será.
Él es todo en nosotros.
Nosotros somos en él, por él y para él.
Por ser hijos suyos somos eternos en él.
Estamos condenados a una existencia eterna disfrutando de todo el amor y toda la sabiduría que él ha encerrado en nuestro interior.
De él, por él y para él. Fuera de él no hay nadie, no hay nada, no hay.




Fuente: Nuestro colaborador Tao 2012

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